12-hombres-sin-piedadUn clásico dirigido por Sidney Lumet. Prefiero el título en español, con más tirón que el original en inglés, Twelve angry men. Aunque probablemente ninguno de los dos sea el adecuado para definir a las doce personas miembros de un jurado que deben decidir sobre la inocencia o culpabilidad de un muchacho acusado de la muerte de su padre.

Peliculón con personajes inolvidables que nos lleva a reflexionar sobre la racionalidad e irracionalidad de las decisiones y el impacto que éstas provocan.

Siempre me han interesado los procesos de toma de decisiones. Confieso que tengo debilidad por el consenso a la japonesa, donde prima el interés de la organización por encima de los intereses personales de cada una de las personas que la forman.

Es justo la antítesis de la manera estadounidense de mostrar abiertamente las discrepancias, sentimientos y todo aquello que la persona estime que debe comunicar en la reunión de turno.

Los japoneses no suelen verbalizar las objeciones ni las dudas, en beneficio de la armonía del conjunto y quizá el modo yanqui verbaliza en exceso sobre la base de declaraciones abiertas que expresan en su totalidad las necesidades, deseos, sentimientos… de las personas del equipo de trabajo.

bandera-japonesaEl consenso japonés es muy consistente porque logra generar un ambiente de acuerdo muy propicio donde todas las personas se ven representadas.Sin embargo se avanza muy lentamente hacia él y obliga a las personas líderes del equipo a conocer muy bien a su equipo, manteniendo una relación de estrecha cooperación que apoye la génesis de un consenso duradero.

Representa a pequeña escala una de las características clave de la sociedad en Japón: la lealtad al grupo y la disposición a atender las demandas del mismo. Es la relación oyabun-kobun. El oyabun es, tradicionalmente, el “padre,jefe o patrón” quien protege y se encarga  del kobun (“hijo, empleado o estudiante”) a cambio de su servicio y lealtad.

Pero no es una lealtad en sentido unilateral, sino que el oyabun es consciente de que tambien fue kobun en su momento y tuvo a quien lo protegió, debiendo hacer lo mismo con las personas que dirige.

Es una visión muy paternalista, sí, pero es un sistema donde priman el honor y la lealtad (me atrevo a decir que son dos conceptos algo desconocidos en muchas organizaciones de occidente, por desgracia)

In medio stat virtus, esto no es un sistema binario que obligue a escoger una de las dos posibilidades. En las sociedades occidentales la manera japonesa de tomar decisiones puede percibirse como desesperadamente lenta además de, en apariencia, no tener en cuenta las necesidades individuales de los miembros del equipo.

Como siempre, pienso que la clave es la comunicación eficaz a lo largo y ancho de la organización y saber adaptar lo mejor de cada posibilidad a las necesidades de la misma.

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Un comentario »

  1. […] debut de Sidney Lumet fue nada más y nada menos que la magistral Doce hombres sin piedad (pincha aquí para ver la reseña que hicimos en su momento) así que tuvo que soportar a lo largo de su carrera […]

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