El nuevo alcaide Henry Brubaker aterriza en una conflictiva prisión, con la maletica repleta de ideas nuevas y  una determinación muy clara: el sistema penitenciario falla y debe cambiar. Pero precisamente algunas partes interesadas del propio sistema no están muy de acuerdo con sus métodos y pronto se lo harán saber.

Da igual el tamaño de la organización, su actividad, las emociones y maneras de pensar de las personas que la forman, las relaciones entre ellas…siempre aparecen personas de firmes convicciones dispuestas y predispuestas al cambio radical de lo que en su opinión no funciona. Acción- Reacción inmediata: aparecen saboteadores y conspiradores unidos en el objetivo común de impedir el cambio.

No os digo qué pasa con Brubaker, para eso tendréis que ver a Robert Redford haciendo del visionario y utópico alcaide . Sólo me pregunto si no es mejor trabajar desde la mejora y no desde el cambio radical, casi mesiánico, que se impone en muchos estilos de dirección.

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