El pintor de la era victoriana Ernest Normand pintó el mito de Pigmalión así, como véis a la derecha.

Ovidio (Publius Ovidius Naso en el DNI)  ya lo había relatado unos siglos antes y muy bien en su obra poética  Las Metaformosis. Pigmalión buscaba la mujer perfecta y, tras la frustración de no encontrarla (¿?), decidió no casarse y esculpir unas cuantas modelos para conseguir la perfección que perseguía. Una manera un poco sui generis de fabricarse una muñeca hinchable de marfil en ausencia de otros materiales, deducimos (esta visión parece coincidir con una conocida ilustración de Thomas Rowlandson) 

Una de ellas, Galatea, era tan bella que enamoró a Pigmalion. ¿Se pasó de perfección? No, casi todo tiene una explicación. Venus intervino para que Pigmalión soñara que Galatea cobraba vida.

El mito de Pigmalión es bien conocido en el mundo de la educación. Si tratas a una persona no como lo que es, sino como lo que podría llegar a ser, probablemente esa persona mejorará más favorecido por ese efecto, el Efecto Pigmalión (definido por Rosenthal y Jacobson en 1968) 

Cómo me gustaría que algunas de las personas con responsabilidades en equipos (no solamente los educativos) lo revisaran de cuando en vez…Podemos conseguir lo que nos proponemos simplemente apoyándonos en la fe de que podemos conseguirlo…¿poderoso, no?

 “Para el profesor Higgins yo seré siempre una florista porque él me trata siempre como a una florista;  pero yo sé que para usted puedo ser una señora, porque usted siempre me ha tratado y me seguirá tratando como a una señora.” Eliza Doolittle en la obra “Pigmalión” de G.B Shaw

George Bernard Shaw ostenta el honor de ser la única persona en aunar un doble reconocimiento: Premio Nobel de Literatura de 1925 y Oscar de 1938 al mejor guión por Pigmalión, basada en una obra de teatro suya con idéntico título (a la que corresponde la cita que acabáis de leer)

El profesor Higgins, un hacha de la fonética, escucha hablar a Elisa, una joven y humilde vendedora de flores de los barrios pobres londinenses y apuesta con su amigo el Coronel Pickering que puede hacerla pasar por una gentil dama de la alta sociedad.

Al profesor acaba por preocuparle sólo una dicción mejor, el perfeccionamiento de la voz y la exquisitez progresivamente adquirida por Elisa, dejando de lado otros aspectos  más emocionales (como el esfuerzo e implicación de la propia Elisa en el cambio) que tarde o temprano acabaran por aparecer…

My fair lady, remake casi dos décadas posterior, pero esta vez en versión musical y dirigido por George Cukor, suaviza un poco los tiránicos métodos del Higgins de la primera versión (fantástico Leslie Howard) y vuelve a recordarnos la importancia del componente emocional en todo proceso de cambio profundo.

Lógicamente, no haremos una demagógica y barata lectura de ambos films. Coincidimos en que el componente clasista es innegable…pero no vamos a mirar con ojos del 2010 una obra teatral de hace casi un siglo. Bastante nos gusta ya el papel de fumar para cogernos…pues eso.

 

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  1. ¿Quién dijo imposible? dice:

    Creo que el efecto Pigmalión tiene dos caras. De la que hablas aquí, la positiva (buenísima para las relaciones personales y organizaciones) que aumenta la probabilidad de que saquemos lo mejor de una persona si ponemos nuestra confianza en ella. Un buen ejemplo, como vos decís, es el de la educación, o la escuela: cuando el profesor cree que un alumno será bueno, el empeño de éste último por sacar el curso adelante mejora. Sin embargo, si el profesor cree lo contrario, el alumno puede llegar a creerse incapaz y su empeño disminuye. Ésta es la cara negativa y maquiavélica del E.Pigmalión, que también se da de cuando en vez… y que conviene detectar pronto antes de que pueda llegar a anular a una persona.
    Yo tampoco sé por qué Pigmalión no encontraba a la mujer perfecta ¿?

  2. Paola dice:

    Me gustaría saber cuantas películas de pigmalión hay, ¿alguien lo sabe?

  3. nosomosgurus dice:

    Hola,Paola,

    muchas gracias por la participación.

    Leí hace poco en la red sobre alguna más:

    – “Frankenstein” (no deja de ser una película en la que se “modela” a una persona a imagen y semejanza)
    – “El coleccionista” en la que un loco secuestra a una mujer creyendo que lograra cambiar lo que siente por él…a través de la violencia
    – “Garage olimpo” que cuenta la relación entre un torturador y su víctima
    en la dictadura argentina y cómo su relación va cambiando.

    Si se me ocurre alguna más, te la mando.
    Saludos

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